Contemplación

Sabé, vos, mujer inquieta, que me has marcado mucho.
Que he procurado que te quedés quieta,
inmóvil, al borde del camino. Junto a mí.

Que no lo he logrado, y por ende te he fastidiado
entre sombras y máscaras…
mostrando lo que no soy ni tengo.

Sabé que has dejado tu olor conmigo,
cada vez que te veo y te beso,
o te toco, o me hablás.

Que he descubierto que puedo pernoctar con vos,
sin preocuparme del mañana.
Que puedo quedarme inmóvil,
quieto, al borde del camino.

Contemplándote.

17-02-2010

The living documents

En el año 2002, la abogada defensora de los derechos indígenas, María Acosta, se posicionó al frente de un caso controvertido que llevó a las exuberantes y tierras baldías de la Costa Atlántica de Nicaragua un centro de atención internacional. Las islas frente a la playa, habitadas por comunidades indígenas que habían establecido esas tierras como parte de su cultura durante siglos, fueran vendidos a propietarios privados a través de Internet. Obligados a salir de sus tierras tradicionales, María era su esperanza de justicia.

El 8 de abril María llegó a casa para encontrar a su marido asesinado en su apartamento de Bluefields. A medida que la investigación se inició, algunos rostros gubernamentales salieron a la luz del día y el miedo se empezó a establecer en la zona al conocer que tras de toda esa obra macabra se escondía un nombre: Peter Tsokos. Al ser entrevistada por los periodistas, concluyó: “Creo que alguien me envió a matar.” Tras el asesinato se hizo el silencio. Los medios de comunicación no le dieron continuidad a la historia, los líderes indígenas se retiraron, y los locales dejaron de hablar. Ahora, María rompe el silencio sobre lo que realmente sucedió en Bluefields, la noche y los acontecimientos que prepararon el escenario para el asesinato.

Pueden ver el video haciendo clic en este enlace.

Pueden visitar el grupo en Facebook para mostrar su solidaridad o bien visitar la página web del documental.

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Lluvia de jueves

Hoy está lloviendo.
La lluvia cae a cántaros,
mientras los niños de mi barrio
se dejan llevar por la corriente
que arrastra todo cuanto encuentra
en la cuneta. Llueve mucho.

Hoy está lloviendo. De pronto…
quiero bañarme en el Atlántico.
Sentir el sol quemando mi espalda,
y el agua, color cristal,
formar parte de mi cuerpo.
Mientras, aquel niño
busca dónde encontrar
un poco de agua… potable.

28-08-2004

Domingo de octubre

No tenías por que hacerme sentir tan mal… Ahora, después de todo lo acontecido, recuerdo aquella tarde en la que me dijiste: “dejáme ir”. Y yo te solté, porque te amaba, pero pensé que regresarías conmigo. Que era una ligera broma de esas que tanto te gusta hacer.

No muy pronto me dí cuenta que no estabas jugando aquella tarde de un domingo de octubre. Y yo, enamorado, vislumbraba un futuro acompañándote, mientras a vos ya te acompañaba otro estúpido. No quería sentirme mal cuando me percaté de ello, así que procuré obviar las circunstancias, y el único resultado fructífero fue un viaje mal logrado a lo profundo de mis sentimientos, donde me ahogué en un mar de lágrimas heladas.

Ahora, después de todo lo acontecido, comprendo que uno solo conserva lo que no amarra. Pero todavía me cuesta comprender que te necesito, y vos a mí no. ¿Sabes? Después de todo, siempre estuviste en lo correcto.

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¿Te das cuenta cómo nos destruimos?

¿Te has dado cuenta? Cada vez
menos perros vemos por la ciudad.
Ya no andan las cuatro patas sueltas
sin collares ni correas
deambulando por las calles.
Día a día, desaparecen siete perros
y aparece una comidería.
China Express, Mamá Ñá, Comedor Siu…
Nombres sobran.

¿Te has dado cuenta?
Cada día que pasa, comemos un poco más.
Cuidado con comer mucho…
podríamos terminar volviéndonos
perros, sueltos, sin reglas.

Sin collares ni correas.

14-10-05