Buenos tiempos

Hace un tiempo me había dicho que dejaría de contar historias ajenas, y empezaría a vivir las mías.

Pues bien, debo decir que este año me lo he pasado bien en ese sentido. Pero sobre el estado de los años, de mis años, al menos los de esta década, dedicaré otro post.

Algo que he querido hacer, y de lo cual venía con ciertas ganas de hacerlo desde finales del año pasado, es leer aquellos libros que me había prohibido leer, bien porque no los, porque no los conseguía o porque les tenía miedo. ¿Miedo? Sí, miedo. Siempre le he tenido miedo a esos grandes libros, tipo Rayuela, Cien años de soledad, El principito, incluso; tenía miedo que me defraudaran. Pero este año he decidido librar esos fantasmas, como en otro momento libré otros, y he empezado mi jornada de lectura intensiva.

Así pues, he aquí mis primeras experiencias. Por ejemplo, El principito me ha parecido no el libro que todo el mundo alaba. Me lo imaginaba más allá de lo que había escuchado de su parte. Sí hay un profundo mensaje: esa lucha constante con nuestra niñez y como debemos recurrir siempre a ese niño que llevamos dentro, a no olvidarnos de lo que fuimos y, probablemente, llegaremos a ser. Pero me parece que los adultos exageran mucho con eso que la obra de Saint-Exupéry no deberían leerla los niños, porque a mi juicio, me parece más viable que un niño llegue a adulto sabiendo que no debe olvidarse de aquel quién fue, a que un adulto se dé cuenta de ello una vez en esa etapa.

De ahí, también he retomado el gusto por Edgaralampio y he estado leyendo algunos cuentos suyos de una colección imprestable que poseo -edición de los 70, comentada y todo-. Pero lo que más me ha cautivado hasta el momento ha sido Cortázar…

¡Ah! Cortázar… Cortázar me envenena, me enamora, me… me rebela. Me revela. Me parece tan magnífico como escribe sobre las aventuras de La Maga y Horacio, que dan ganas de vivir su libro, de pensar yo quiero ser Horacio, solo para ser la pareja de La Maga… ¡increíble! Es exorbitantemente apasionado, que uno no puede evitar leer en voz alta las descripciones que Oliveira hace de La Maga. De cierta manera, de hecho, me recuerda a El lado oscuro del corazón, a un buen amor: esa pasión desenfrenada, esos domingos eternos, esa cama por días desarreglada, oliendo a sexo y a pelo. Me ha pasado, debo reconocerlo con orgullo. Y aunque no es sano vivir toda la vida así, siempre es bueno vivirlo.

Solo espero seguir a este ritmo todo el año: apasionado por la lectura, desinteresado por la televisión, fanático de buenos filmes, escuchando excelente música -últimamente he estado escuchando mucho a Radiohead y Norah Jones-, trabajando con entusiasmo en mis monografías -Sociología y Comunicación social- pero sobre todo viviendo la vida, aunque más que viviéndola, sabiéndola vivir.

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One thought on “Buenos tiempos

  1. Felicidades por las nuevas decisiones, y por haber tenido la oportunidad de vivir pasiones y fracasos, todas esas cosas le dan sabor a la vida, nos hacen sentir vivos.

    Aunque El principito mi querido amigo, es realmente un libro pequeño, pero de un gran contenido. Un abrazo.

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