El difícil arte de estar solos

Esta va para todos aquellos que nos hemos dado un chance de estar solitos…

Buscar novia debería ser un pasatiempo divertido y no una obsesión enfermiza. En mi caso, por lo menos, detrás de este impenitente ejercicio de exploración mundana y selección natural no hay ni un gramo de intranquilidad, desesperación, despecho o angustia.

Si digo que ‘busco novia’ es porque a menudo me provoca conocer a una chica que –como una pieza de madera– calce exacta en el espacio pendiente de mi rompecabezas personal.

Pero tampoco me hago problemas. Si llega, genial. Si no, también. La soledad, lejos de intimidarme o asustarme, me resulta confortable. Demasiado confortable, diría. Aunque a mucha gente le extrañe, hay cosas que me gusta hacer preferiblemente solo: ir al cine, hacer compras en el supermercado, visitar una librería, comprar ropa. Hay días en el trabajo, incluso, en que almuerzo solo (provisto, eso sí, de un suplemento deportivo). También me gusta, de vez en cuando, sentarme en la barra de un bar o en la mesa de un cafetín y saber que puedo otear el mundo desde el espumoso y melancólico horizonte de mi vaso de cerveza.

Alguien podría jalonearme las orejas con razón y preguntarme “si tanto te gusta estar solo, qué diablos haces buscando novia”. Y yo podría defenderme diciendo que una cosa lleva a la otra, porque me parece que únicamente las personas que saben estar solas pueden advertir y valorar después la dimensión de una buena compañía.

A veces creo que esta actitud medio retraída –y que podría parecer una grave propensión hacia el autismo– está relacionada con mis aficiones predilectas (leer y escribir son, finalmente, actos solitarios por definición). Sin embargo, tengo una justificación antropológica más razonable y que se reduce al inapelable hecho fáctico de que al mundo venimos SOLOS y del mundo nos vamos SOLOS. Los nacimientos de mellizos, trillizos, cuatrillizos son siempre una novelería, una rareza digna de las portadas de los diarios (y de las carpas de los circos). Lo normal, lo que se espera, lo típico es que uno nazca solo. Igual pasa con la muerte. Uno se marcha a solas. ¿O acaso alguno de ustedes ha visto entierros en parejas o ataúdes con doble compartimiento? Lo lógico, otra vez, es que la gente se despida individualmente.

Por eso me irritan un poco las personas que no saben estar solas. Esos hombres y mujeres que creen que la soledad es sinónimo de acabamiento, derrota o exclusión. Personas que buscan por todos los medios emparejarse, y terminan enganchándose con alguien a quien no aman, pero que representa eso que tanto persiguen. Sin darse cuenta, acaban enamorados de una figuración, de un espejismo: no de la persona, sino de lo que la persona temporalmente encarna.

Me apenan las personas que no se soportan a sí mismas, que no se toleran, que se asfixian en el silencio de sus habitaciones, y que no se interpelan delante del espejo por miedo a descubrir vaya uno a saber qué incómodas verdades. Esas personas, con tal de combatir su paranoia de quedarse solos, son capaces de estar con quien pueden y no con quien quieren, ignorando que así extienden su tragedia.

Esa actitud responde a una típica mentalidad empapelada de frases como “voy a darme una oportunidad con él”, “no lo amo, pero lo necesito” o “sé que con el tiempo puedo enamorarme de ti”. Desconfíen cuando escuchen esas gentiles proclamas, porque detrás de ellas suele haber gente cobarde, medrosa y timorata que hipoteca su libertad y se abraza a una relación en la que no cree.

Tengo un amigo que sostiene que uno se empareja porque, inconscientemente, busca un testigo, alguien que pueda dar crédito a tus vivencias y sea quien las corrobore ante los demás. Una especia de fact checker sentimental. Tiene sentido. En todo caso, creo que todos se merecen vivir una larga temporada sin pareja. Pasarla solos un rato, sin más interlocutores que uno mismo.

De hecho, yo no busco novia para que me ‘rescate de mi soledad’. Al contrario, la busco para que venga a compartirla conmigo.

Anónimo.

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6 thoughts on “El difícil arte de estar solos

  1. Muy interesante tu post!
    Hay un esloka sanskrito que en castellano dice “el que encuentra el Uno encuentra el Todo porque el Todo es el Uno y el Uno es el Todo”.

    Realmente, creo que el ejercicio de la soledad es algo muy importante para poder alcanzar el entendimiento de uno mismo, porque a su vez ese entendimiento te permite la comprensión de los demás.

    A veces me siento un poco triste cuando alguién a quién yo quiero me dice “no sé lo que quiero”, porqué sé que ese “saber” tiene que pasar necesariamente por ese proceso de purificación mental que se llama soledad.Me siento triste porque éxiste la posibilidad de un distanciamiento, pero siendo consciente de esa necesidad, siento que es mi obligación alentarla.

    En verdad es increible la cantidad de energía que se libera en ese proceso y lo mucho que te puede sensibilizar en relación con tu “yo interno” y el entorno. Para mi, el estar sólo es una experiencia muy espiritual que te libera de pensamientos inútiles y te acerca a Dios. Y nadie que realmente quiera ser feliz en esta vida debería compartir su vida con otra persona, sin antes haberla compartido con si misma.

  2. después de todo, no hay mejor compañía que la soledad. Es tu única verdadera compañera, nunca te deja y siempre está ahi cuando la necesitas.

    Con respecto a tu caso, he pasado por situaciones semejantes, y creo que lo mejor -cosa que no aprendí en aquel entonces- en esas experiencias es permitir la liberación de esa energía. El conocimiento parte de la reflexión, y ésta no se puede concebir en afluencia de otros factores. Así pues, algunas veces es necesaria la soledad.

    Ahora bien, sobre la cantidad de energía que se libera, concuerdo con vos. Pero más que pensar en un acercamiento a un dios, creo que más te acerca a vos mismo, que no es más que lo mismo.

    Como dice el final del texto, en realidad estar con otra persona es disfrutar juntos de la soledad, no procurar evitarla. Tal vez en esa forma de racionalizar nuestros mundos de la vida fallamos tod@s.

  3. Hablando de energía!
    Tenemos que estar conscientes que la energía es ciega. La energía nuclear, por ejemplo, la podemos usar para beneficiar a la gente pero igual la podemos usar para destruir. De la misma forma, nuestra energía se puede utilizar en cosas muy edificantes o de forma muy negativa.
    Sabiendo conducir la soledad, esta puede ser una experiencia buena y útil. De la misma forma, nos puede conducir a un abismo sin salida, cuando no sabes que hacer con tanta libertad.
    Bueno amigo! espero que pronto este a disposición tu nuevo proyecto para que sigamos conversando.
    un abrazo

  4. DERREPENTE ENTIENDO… SOLO QUE SEPARO SOLITUD DE SOLEDAD, ESTO ES MAS QUE UN JUEGO DE PALABRAS, LA SOLEDAD ES LO QUE ME PUEDE HACER, COMO PADECIMIENTO, UN EXCESO DE TIEMPO SIN SIGNIFICADO O SENTIDO DE LO ESENCIAL, Y SOLITUD ME PARECE QUE ES LO QUE EL ANONIMO HA ELEGIDO COMO UN ESTADO MENTAL O FORMA TRANSITORIA DE VIDA. LO QUE ME LLAMA LA ATENCION ES LA COSA DEL AMOR CON LA SOLEDAD O SOLITUD INTERRELACIONADOS, NO SE PUEDE VER EL AMOR CUANDO SE BASA EN NECESIDADES (ERICK FROMM) MAS BIEN CUANDO SE BASA EN COMPARTIR LA PLENITUD… LO OTRO ES QUE SE LE LLAME AMOR A TRATAR DE LLENAR EL VACIO, ESO ES NECESIDAD… LO OTRO IMPORTANTE QUE SE ME VIENE A LA CABEZA SON LOS TIPOS DE AMOR (AGAPE, AGAMENON, EROS, LUDUS, ETCETERA) CREO QUE SE HABLA DE ESTOS TIPOS CON MASTER AND JONHSON… LA CUESTION ES QUE ESTOS DIFERENTES TIPOS DE AMOR TIENEN CADA UNO UNA FORMA PARTICULAR DE VINCULARSE A LA SOLEDAD… ESTO POR AHORA. ES UN COMENTARIO RAPIDO…

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