Maquillado por los rostros
el aire se dibuja en la
densidad de lo infinito.
El espacio se oxida por lo palpable
y la materia destroza lo invisible.
el aire se dibuja en la
densidad de lo infinito.
El espacio se oxida por lo palpable
y la materia destroza lo invisible.
y en el elikir de lo inimaginable
un rostro fantasmal se presenta
creando caos en el inconciente
y trasciende a azotar,
eternamente,
hasta el consciente.
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